Shah Jahan, quinto emperador mogol, reinó de 1628 a 1658. Su esposa Arjumand Bano Begum, que recibió el título de Mumtaz Mahal, murió en 1631, en Burhanpur, al dar a luz a su 14.º hijo. Sepultada provisionalmente en el jardín de Zainabad, fue trasladada seis meses después a Agra, donde reposaría en la cripta del nuevo mausoleo. El terreno elegido, a orillas del Yamuna, pertenecía a la familia Kachhwaha y se adquirió a cambio de cuatro havelis, las mansiones tradicionales.
Las obras comenzaron en 1632. Se excavó una red de pozos a lo largo del río para sostener los cimientos, y se convocó a canteros, tallistas, incrustadores, calígrafos y constructores de cúpulas de todo el imperio, de Asia Central y de Irán. El mármol blanco llegó de Makrana, en Rajastán; las piedras semipreciosas, de regiones lejanas de la India, de Ceilán y de Afganistán; la arenisca roja, de canteras como las de Sikri y Dholpur. Según la UNESCO, el arquitecto principal fue Ustad Ahmad Lahori.
El mausoleo se terminó en 1648, y la mezquita, la casa de huéspedes, la puerta principal y el patio exterior, en 1653. En 1658, Shah Jahan perdió el trono a manos de su hijo Aurangzeb, que lo mantuvo preso en el Fuerte de Agra durante ocho años, hasta su muerte, en 1666. El emperador fue sepultado junto a Mumtaz: su cenotafio, de mayor tamaño, se instaló al oeste del de ella más de treinta años después; por eso, solo el de Mumtaz ocupa el centro exacto de la sala.
Desde la época británica, el complejo ha sido objeto de sucesivas obras de conservación y, en 1983, fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. En 1996, la Corte Suprema de la India prohibió el uso de carbón mineral y coque a las industrias de la Zona del Trapecio del Taj, un área de unos 10 400 km² delimitada para proteger el monumento de la contaminación. Por orden de la misma corte, la visita nocturna se autorizó en 2004; en 2007, el Taj Mahal fue anunciado en Lisboa como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.
El diseño del Taj Mahal traduce en piedra la idea islámica del paraíso. El chahar bagh, jardín dividido en cuatro partes por canales de agua, evoca los ríos del paraíso descritos en textos místicos islámicos. Pasajes del Corán en escritura thuluth, incrustados en mármol negro, enmarcan la gran puerta y el mausoleo; la selección de los textos, sobre el Juicio Final y las recompensas del paraíso, se atribuye al calígrafo persa Amanat Khan, de Shiraz, cuya firma aparece en la base de la cúpula interior.
El conjunto también sigue vivo como espacio de fe. Los viernes, cuando cierra a la visita general, la mezquita de arenisca roja acoge las oraciones tradicionales del mediodía. Durante el Urs —los tres días de celebración anual del aniversario de la muerte de Shah Jahan—, las sepulturas verdaderas de la pareja, en la cripta normalmente cerrada, se abren a peregrinos y visitantes, con rituales que incluyen la ofrenda de un chadar, un largo paño ceremonial.
El monumento también ha sido fuente de inspiración literaria. El poeta Rabindranath Tagore, premio Nobel, lo describió como una lágrima que brilla, inmaculada, “en la mejilla del tiempo”, y el propio Shah Jahan le dedicó versos. Para la UNESCO, se trata del mayor logro arquitectónico de todo el repertorio indoislámico, dotado de cualidades estéticas únicas de equilibrio, simetría y armonía.