Las primeras murallas defensivas de China fueron levantadas por reinos rivales ya en el siglo VII a. C. Hacia el 220 a. C., Qin Shi Huang, primer emperador de la China unificada, ordenó unir los tramos existentes en un único sistema de defensa contra las invasiones procedentes del norte, una obra de la que hoy queda poco. Bajo la dinastía Han, la frontera fortificada avanzó hacia el oeste, y en la provincia de Gansu aún se conservan tramos de tierra apisonada de ese período.
La imagen más conocida de la Muralla es obra de la dinastía Ming (1368–1644), cuando, según la UNESCO, se convirtió en la mayor estructura militar del mundo. Los tramos Ming suman 8851,8 km: en el este predominan la piedra y el ladrillo; en el oeste, la tierra apisonada. En Badaling, la fortaleza del paso se levantó en 1504, conectada con las murallas laterales y provista de dos puertas; el conjunto formaba un sistema de defensa en profundidad en la ruta norte hacia Pekín.
En 2012, un estudio de la Administración Nacional del Patrimonio Cultural de China identificó 43.721 elementos —murallas, trincheras, torres, pasos y fuertes— en 15 provincias, regiones autónomas y municipios, con una longitud total de 21.196,18 km. Desde 2006, la conservación del conjunto se rige por una norma nacional específica: el Reglamento de Protección de la Gran Muralla.
Badaling se abrió al público en 1958 y, en 1961, fue incluido en la primera lista de bienes culturales bajo protección nacional de China. La Gran Muralla fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987 y, el 7 de julio de 2007, anunciada en Lisboa como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.
Para la UNESCO, la Muralla tiene un significado simbólico incomparable en la historia de China: levantada para proteger al país de las agresiones externas, también tenía el propósito de resguardar su cultura de las costumbres extranjeras. Como su construcción costó un gran sufrimiento, se convirtió en una referencia constante de la literatura china, desde la “Balada del soldado”, de Chen Lin (c. 200 d. C.), hasta los poemas de Du Fu (712–770) y las novelas populares de la dinastía Ming.
La Muralla también habita el imaginario popular. Un dicho chino citado por el propio sitio web oficial de Badaling afirma que “quien no llega a la Gran Muralla no es un héroe”, y la idea resuena en el tramo: la torre Norte 8, adonde llega el teleférico, se conoce como Haohanpo, la “Cuesta de los Héroes”.
Badaling se ha convertido, además, en un escenario de la diplomacia china. Desde la visita del primer ministro indio Jawaharlal Nehru, en octubre de 1954 —el primer líder extranjero recibido en el lugar—, el tramo ha acogido a más de 500 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos Richard Nixon, en 1972, y la reina Isabel II.