Machu Picchu fue construido en el siglo XV, hacia 1450, por orden del inca Pachacútec, según PromPerú. El conjunto de unas 200 estructuras, descrito por la UNESCO como un centro religioso, ceremonial, astronómico y agrícola, sigue un plan riguroso que separa las áreas agrícolas de las residenciales, con una gran plaza entre ambas. Su función exacta aún se debate: entre las hipótesis figuran un mausoleo para Pachacútec, un centro administrativo y agrícola, un nexo entre los Andes y la Amazonía y una residencia de descanso del gobernante inca.
La ciudad fue abandonada en el siglo XVI, durante la conquista española del Imperio inca. El aislamiento y la vegetación que cubrió las construcciones ayudaron a conservar su arquitectura, y solo en 1911 el sitio se dio a conocer al mundo exterior, cuando el estadounidense Hiram Bingham llegó al lugar guiado por pobladores que lo conocían. A ello siguieron excavaciones arqueológicas e intervenciones de conservación.
El 9 de diciembre de 1983, en la 7.ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial, celebrada en Florencia, el Santuario Histórico de Machu Picchu fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial como bien mixto, por sus valores culturales y naturales. El 7 de julio de 2007, la ciudadela fue anunciada en Lisboa como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, tras una votación con más de 100 millones de votos.
Hoy, la Llaqta es administrada por el Ministerio de Cultura del Perú, a través de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, que regula la visita para conciliar turismo y conservación: aforo diario limitado, horarios de ingreso establecidos y, desde el 1 de junio de 2024, tres circuitos con diez rutas definidas.
Para los incas, el paisaje formaba parte de lo sagrado. El Circuito Panorámico revela las montañas tutelares —los apus—, a las que se rendía culto por su naturaleza telúrica y cosmológica, y la arquitectura parece prolongar la propia roca: la UNESCO describe la obra como fruto de una integración excepcional con el entorno, “como si fuera una extensión de la naturaleza”. El reglamento de visita protege expresamente el carácter sagrado de la Llaqta.
Entre los espacios más emblemáticos están la Plaza Sagrada —formada por el Templo Principal y el Templo de las Tres Ventanas—, la Roca Sagrada, el Templo del Cóndor, el Templo del Sol y el Intiwatana, una escultura monolítica que PromPerú asocia con la medición del tiempo. Como cada ruta recorre sectores específicos, conviene verificar qué espacios incluye la ruta elegida.
El santuario es también un refugio de biodiversidad, en la transición entre la alta montaña andina y los bosques nubosos que descienden hacia la Amazonía. Según PromPerú, allí se han registrado 370 tipos de orquídeas —cerca del 20 % de las especies identificadas en Perú— y más de 420 especies de aves, entre ellas el gallito de las rocas andino y el cóndor andino.